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One size fits all


Los "pequeños placeres de la vida" y los "placeres culposos" son dos conceptos muy trillados, sin embargo, son bastante ciertos, existen, todos los hemos vivido, disfrutado, escondido, descubierto, compartido y aceptado.
Más frases trilladas que más adelante en este texto harán sentido son: "El tamaño no (¿Sí?) importa", "Todo cabe en un jarrito...", "Lo más fino viene en cantidades pequeñas" y demás.
En los autos, a veces se aplican los conceptos universales, pero también hay muchas ocasiones, en las que no. Como en toda familia, cuando un integrante es doctor, siempre todos tienen algún síntoma que le tienen que explicar con detalles -por más grotesco que pueda llegar a ser- al pobre individuo que estudió al menos una década para recomendarle un ungüento a su tía abuela. A mí me pasa igual, la ventaja es que no tuve ni que abrir -ni oler- cadáveres, ni mantenerme días contínuos despierto para tener que resolver dudas automotrices a toda la gente que me rodea. Y no es una queja -bueno, sí-, la mayoría de las veces lo hago con gusto, pero igual que la urticaria o las hemorroides, a veces, no tengo nada bueno que decir al respecto.
Pero a veces sí. Y sobre todo, cuando un buen auto, es complementado por un precio razonable, por una practicidad enorme, por un diseño aventurado y por detalles como seguridad, equipamiento y confort, que muchos de los que hacen esas cosas que se llaman coches, pareciera que no terminan de descifrar en ocasiones.
Más allá de la movilidad, existen los caprichos, los autos de estatus, los que apantallan, los colores para pitos-chicos, y miles de juguetes, o caballos de fuerza para presumir. Hoy, me quedo con lo más simple y económico -en todos los sentidos- y me declaro fan del Honda Fit.
En cifras no sorprende a nadie, motor 1.5 litros, caja manual de "apenas" cinco velocidades, tracción delantera. Sin más adornos, sin más tecnología, sin aspiraciones reales, es simplemente un vehículo cumplidor, rendidor, duradero y sorprendentemente divertido.
Recientemente, hice un viaje en uno de estos pequeños autos. Y bastaron 15 minutos del recorrido para darme cuenta de lo que es capaz y tomando en cuenta que el Fit que manejé por tres horas seguidas en diferentes circunstancias es de la generación anterior, de hoy en adelante lo recomendaré más que la Vitacilina.
Por que cuando probé el 2010 hace ya varios meses, también quedé sorprendido que en una cajita con ruedas, pudiera manejarse como si de un deportivo se tratara.
Y poca gente lo entiende, y todavía menos, lo admiran como yo lo admiro. Claro que todos soñamos con subirnos a un 911 todas las mañanas para ir a trabajar, pero siendo realistas, son muy pocos los que lo consiguen. Claro que entre una Range Rover y un 530 el Fit es diminuto, pero si supieran aquellos dos vecinos de semáforo lo que realmente ofrece este auto, sus engreídas miradas se opacarían.
A lo largo del recorrido por la autopista, encontré cientos de autos averiados, que fallaron en un momento poco agradable, a la mitad de las vacaciones. Pero Honda, como todos lo saben, casi nunca falla, y lo bueno, es que no hay que tener un Accord V6 para tener el mejor auto de la marca, basta con un Fit para ser parte del selecto club de confiabilidad atemporal.
Sin duda, el mejor subcompacto tiene tres letras fáciles de recordar: F-I-T.
El que todavía lo dude, que maneje un G3 (si es que todavía queda alguno en México), o un Gol (que también es muy bueno, pero no tanto), o un Ibiza (que sin duda es el favorito de muchos, pero por precio y confiabilidad, no tiene comparación), o un Yaris (que debe ser el auto más aburrido del mundo), o un Sandero (sin comentarios) y entonces podrán notar que el Fit es superior, sorprendente, adorable y divertido en todas sus minúsculas presentaciones. Recuerden que este argumento proviene de alguien que ha manejado los mejores y los peores autos que circulan en este país.

Ni tan rápido, ni tan furioso (Honda Accord Coupé V6)

El otro día mi mujer y yo no teníamos mucho que hacer así que decidimos ir al cine. La verdad ni siquiera sabía que había en cartelera y tenía un poco de flojera, pero afuera de mi casa me esperaba un flamante Honda Accord coupé, por lo que pensé que sería mejor salir a manejar con el pretexto de ir al cine que quedarme viendo la tele.

Lógicamente de ida al cine había tráfico y pues manejar en el tráfico en una ciudad grande es casi como ni siquiera manejar, por lo que esperaría hasta el regreso a casa para disfrutar de los 270 caballos que tiene el motor V6 de 3.5 litros del Accord.

De ida todo bien, aunque avanzábamos dos centímetros cada que Júpiter le da la vuelta al Sol, el auto es bastante cómodo. Las plazas delanteras tienen muy buen espacio y la marcha es bastante suave. Como en todo coupé las plazas traseras son un poco una burla, pero como sólo íbamos dos personas pues la verdad no importaba. Otro punto a favor en ese momento es que el coche era automático, no hay como mucha opción en eso ya que en México sólo se vende con la caja automática de 6 velocidades.

El estar tanto tiempo detenido en el tráfico te da oportunidad de apretar todos los botones que hay en el tablero, y en el caso del Accord son bastantes. A pesar del gran número de botones, de alguna manera extraña el diseño de nave espacial de ciencia ficción japonesa de 1987 que tiene el tablero y la configuración de los mismos hacen que sea bastante fácil controlar todo lo necesario… y todo lo necesario es el radio y el aire acondicionado, todos los demás botones la verdad a quién le importa para qué sirven.

Llegando al cine resultó que había función para Rápidos y Furiosos así que decidimos verla. Es una película palomera sin más. Definitivamente es mejor que la segunda parte de la franquicia, y le bajaron a la onda de las piñatas con ruedas para invertirle un poco más a la historia, pero de todos modos como que no cuaja, así que ni de uno ni de otro. La verdad la recomiendo sólo para un fin de semana sin nada que hacer y rentada, lástima por que la verdad prometía mucho más. O tal vez no prometía y soy un motorhead empedernido.

Al final en realidad no importaba que la película no hubiera estado tan buena, el verdadero motivo por el cual había salido de mi casa fue para probar el auto y ahora estaba a punto de hacerlo.

El motor era todo lo que esperaba. Los ingenieros de Honda son unos genios e hicieron un excelente trabajo con este V6. A pesar de ser un motor “grande”, el sistema i-VTEC sigue entregando está sensación de empujar más cuando se encuentra en la parte alta del tacómetro, justo como su hermano de cuatro cilindros.

La suspensión está bien balanceada y al igual que la dirección logra un buen balance entre comodidad y deportividad. Siendo honestos se va un poco de frente, pero nada exagerado la verdad y pues es cosa como muy normal y esperada tomando en cuenta que es tracción delantera… espera, ¿qué? ¿Tiene 270 caballos y es tracción delantera? ¿En serio hicieron un coupé deportivo de más de 250 hp y lo hicieron de tracción delantera?

Sí, en serio. Al utilizar la plataforma de la versión sedán lo que nos están vendiendo en realidad es un auto familiar disfrazado de deportivo. Aunque tiene unos cambios pequeños por aquí y por allá dónde nos damos cuenta que en realidad es un sedán familiar incómodo (para los idiotas de atrás) es en la transmisión.

La caja automática no tiene ningún tipo de cambios manuales y tampoco hay un botoncito de sport o algo así perdido en la consola del USS Enterprise, nada.

Yo se que muchas cajas automáticas dicen tener cambios manuales y en realidad sólo tiene unos pedazos de plástico detrás del volante que te hacen creer que tienes algo de control cuando es una mentira, pero en un coupé deportivo sería bonito por lo menos pretender que bajo una velocidad cuando yo quiero antes de entrar a la curva, aunque el que sepa lo que hace es el coche y no yo.

O que tenga un botón de sport que únicamente prenda un foquito en el tablero y que su función real es hacerme creer que la suspensión se endurece y la respuesta del acelerador es más rápida cuando en realidad no pasa nada.

Muchas veces no se trata de lo rápido que puedes ir sino de la sensación de manejo que el coche te puede dar, y justo en ese aspecto el Accord coupé se queda corto. Es un gran auto pero la verdad no me lo compraría. Es más, creo que hasta prefiero el Altima coupé, cuestan lo mismo y el de Nissan por lo menos me hace creer que se medio manejar, aunque él lo haga todo.

¿Para qué $%&&/($ trajeron el Safrane?


Ya lo había comentado con el 207 Compact. Que manía de las marcas por tratar de tener al menos un modelo en cada segmento del mercado. Y el Safrane es el mejor, ¿peor?, ejemplo de esto. En el segmento de los sedanes medianos, Renault venía compitiendo con relativo éxito con el Laguna. Aunque su carrocería híbrida entre sedán y hatchback generaba las mas diversas reacciones, era en general un muy buen vehículo, con excelentes acabados, espacioso, cómodo y con algunos elementos de confort y tecnología ausentes en todos los demás competidores del segmento. Mecánicamente, aunque no era muy potente, era delicioso manejarlo, sin queja en general.

Con el aumento en la cotización del Euro, la importación de este vehículo se volvió prohibitiva para Renault de México. ¡Y oooooohhhhh!, ¿cómo iban a quedarse sin representante en el segmento de los sedanes medianos? ¿Cómo dejar de ser una amenaza terrible para Accord, Altima, Malibú y demás mortales americanos y japoneses? Ante tremenda mancha al honor Galo, la empresa volteó a ver a su socio coreano, Samsung, y encontró lo que sería el nuevo referente en el segmento: ¡El Safrane!

De entrada, quitando los faros y la parrilla, pues feo , feo, no es. Incluso la parte trasera es bastante agraciada. Por dentro los asientos son muy comodos y los plásticos se ven de buena calidad. Peeeeeeero, mientras todos los demás competidores con motor V6 sobrepasan los 220 caballos de potencia, Renault sale con la batea de babas de traer un poderoso 6 cilindros, de 2.3 litros y 170 HP. Son chingaderas. Es la misma potencia que obtienen con el 4 cilindros de 2.5 litros del Koleos. Que alguien me explique cómo lograron hacer un 6 cilindros de 2.3 ridículos litros. No tiene pistones, deben de ser cotonetes, Q-tip con cabeza de metal. Moverse en las calles de Las Lomas o Huxquilucan es una verdadera proeza, sobre todo si te toca detenerte en la punta de alguna empinada subida. Es mas fácil salir de esa situación en un Vocho con baja compresión que con este sedán. Y aunque en precio es bastante mas económico que el resto de los competidores, eso no justifica querer competir con ese motor.

Si tan buen papel están haciendo con Koleos, ¿por qué echarlo a perder con este matalote? Al igual que con el Euro Clio, creo que pronto veremos la salida del mercado mexicano de este taxi de hotel en Seúl, pero que aquí nos quisieron vender como un elegante y ágil (así dice la página web de Renault) sedán mediano.

¿Que les pasa a las marcas francesas en México? Aún cuando al menos Renault tiene el apoyo de Nissan, creo que pronto, junto con Peugeot, se estarán preguntando ¿Y ahora, quién podrá defendernos?

No importa, es italiano


La última vez que estuve en Italia, pude notar que sus tres grandes aportaciones al mundo en la actualidad son : Calcio, pizze e automobili.
El primero, debería de ser el octavo arte, de verdad que la Serie A es para disfrutar. Si bien no son los partidos más emocionantes del viejo continente por su escasez de goles, cada jugador hace su tarea, con un ballet no tan coordinado, pero efectivo. Al que le parezca bien, pero la Vecchia signora, La Fidanzata d'Italia, I bianconeri, es, y será el mejor equipo del mundo. Punto.
Del punto número dos, ¿Necesta más explicación? Sólo que hoy encontré la receta perfecta para la pizza: Pasta de hojaldre, salsa Ragú, muchísimo queso (combinación de Monterey Jack, Mozzarella y Parmesano) y el ingrediente favorito de cada quien. Lo llamaremos: Deep Dish Pizza Pie.
Y del tres, definitivamente se necesita más explicación, aun cuando las marcas italianas hablan por sí mismas. ¿Las recordamos?: Alfa Romeo, Ferrari, Fiat, Lancia y Maseratti. Por eliminación, vamos a dejar a Alfa, Ferrari, Lancia y Maseratti fuera. Ya tendremos oportunidad de analizarlos con todo y su orientación pasional, sus fallas infinitas, sus locos diseños y demás pros y contras. Claro que ninguna de esas marcas está posicionada oficialmente en México.
Hablemos de la que sí lo está.
Fiat: Fabbrica Italiana Automobili Torino, fundada el 11 de julio de 1899. Nos vamos a saltar más de 100 años para llegar al último, nuevo, mejorado y asombroso Bravo. Bien hecho, Fiat.
Es un compacto, hatchback de cinco puertas, que cuesta $259,900 pesos. ¿Parece mucho verdad? pues no lo es, si tomamos en cuenta que de todos, repito, todos los compactos "familiares" (si la familia de uno es de chaparritos) es el mejor equipado. Si me preguntaran a mí, en ese rango de precios hay dos autos más que valdrían la pena mirar antes de decidir: el nuevo Mazda3 hatchback, que a comparación del Bravo con todo y su zoom-zoom se queda corto en diversión y tecnología, y el A3 1.4T, que si bien es un A3 en toda su extensión, es el más austero de la gama, lejos de contar con los gadgets del italiano.
El Bravo tiene tela tornasol, quiere ser un mini-Alfa, le colocaron parrilla de Maseratti y de hecho, se parece mucho al nuevo MiTo.
Cada vez que me subí, me sentía vestido de saco casual Armani, con cinturón Fendi y mocasines Ferragamo...que no es mi estilo. Cada cambio de velocidad es emocionante, y no por el desempeño, la emoción proviene del sentimiento: ¿Será este su último "cluthchazo"? Los que saben de lo que estoy hablando, me entenderán.
Entonces, tenemos un auto aspiracional, un tanto metrosexual -no me importa, lo quiero-, muy pasional, y probablemente no tan confiable (basándonos en la historia automotriz de Italia, pero el Bravo, merece el beneficio de la duda), ¿y qué? todo está justificado, es italiíanssimo, puede ser pretencioso, medio mamón, un cuarto homosexual y potencialmente nos dejará tirados en el peor día de nuestras vidas. Vale la pena cada uno de sus defectos.
Si quiero que mi auto compense el tamaño pequeño de mi pene, creo que BMW es la opción. Si lo que quiero es que refleje que mi estilo de vida es de hacer yoga, tener 2 blackberries, nunca quitarme mi bluetooth de la oreja, recordarles a todos que vivo en un loft recién construído en la Condesa y que no puedo vivir sin mi MacBook, Audi es lo que estoy buscando.
Pero el Bravo, habla bien de mi buen gusto, de que aspiro a tener un 599GTB Fiorano para los fines de semana algún día y que además no tengo que vivir a dieta, ser vegetariano ni vivir adolorido de las sesiones diarias de gym. Eso es Italia, eso es diseño, eso es ser un poco naco, pero muy primermundista.
Aplausos al Bravo, que me hizo disfrutar toda una semana de conducción, con buenas prestaciones, bajo costo y alto auto estima.

¿207? Compact


Existe una extraña inclinación por las marcas establecidas en México para tener cubiertos todos los segmentos del mercado automotríz con uno o más modelos, aún cuando éstos no sean realmente competitivos.
Ejemplos de esto hay varias muestras, pero creo que la más representativa, por el daño casi mortal que le está causando a Peugeot en México, es el 207 Compact.
El costo de importar un vehículo de manera competitiva desde Europa se vuelve casi prohibitivo debido a la actual cotización del Euro frente al peso. Ante esto, lo mejor que se le pudo ocurrir a Peugeot de México para cubrir el segmento de subcompactos, en el que tanto éxito tuvo con el 206, fué traer de Sudamérica este mismo modelo, con maquillaje de 207 y todas las linduras que ya hacían del 206 un vehículo obsoleto y francamente malo.
No es, ni de lejos, un 207, ¿¿¿¿¿como se atrevieron a llamarle así?????. ¿¿¿¿Y el precio????. Tampoco es lo suficientemente barato, para justificar el no traer el verdadero 207 por el precio del Euro. En la página de Peugeot de México, aparece un precio de $184,000 en pago de contado para un 207 turbo, importado de Francia, mientras que el precio de lista del 207 Compact Sedán, argentino, en su versión Feline es de $194,900. Si un 207 turbo puede ser mas barato que un 207 Compac, aunque sea su versión más equipada, surge la pregunta, ¿Cuál es la justificación de Peugeot para no traer el 207 francés en todas sus versiones?
En los 90´s, cuando Peugeot introduce en el mercado mexicano el 206, fue un éxito inmediato por la relación equipamiento-precio que ningún otro subcompacto de entonces ofrecía. Con los años, la evolución del 206 se vio disminuida ante la competencia al no contar con un servicio de post-venta de calidad: las agencias en México no contaban con stock de refacciones, obligando a los propietarios a esperar hasta 3 meses para un servicio completo del vehículo. Las quejas por fallas mecánicas, especialmente los frenos y la bomba de gasolina, fueron en aumento. Aun cuando se corrigió el problema de las refacciones con un almacén que garantiza la entrega de cualquier refacción en un máximo de 24 horas, el paso de los años y la aparición de otros modelos subcompactos con excelente relación valor-precio hicieron que el 206 dejará de ser opción en este, el segmento de mayor volumen en México.
La solución lógica a esta baja en ventas era el cambio generacional de 206 a 207. Pero Peugeot decidió ir contra la lógica y creyendo que al consumidor mexicano se le pueden vender espejitos decidió disfrazar al 206 con el frente del 207 y venderlo como un automóvil nuevo. Fuera de algunas mejoras en la gestión del motor y en el ajuste de las suspensiones, además de los cambios estéticos comentados, es un 206. La misma gata, leona en este caso, pero revolcada.
Esta versión sedán “Feline”, con cambio automático, no es lenta. ¡¡¡¡¡Es una Tortuga¡¡¡¡¡. Aún con el botón sport, es increíble el trabajo que le cuesta a este conjunto motor-transmisión mover decentemente al auto. Este esfuerzo se ve reflejado en un consumo de combustible de sedán mediano de 6 cilindros.
Rodando por encima de 110 Km/Hr. el vehículo comienza a perder adherencia en el eje delantero, dando la sensación de no obedecer a las órdenes del volante. En frenadas mas o menos fuertes, es muy fácil perder la trayectoria.
Un ejecutivo de Peugeot de México me comentó alguna vez que este vehículo sería la línea de salvación de la cual se sostendría la compañía para mantenerse en el país y de ahí generar un fortalecimiento general de la marca. Al contrario de esto, creo que el Peugeot 207 Compact es la puntilla en el camino de salida de la marca en México.
Ojalá esto sirva de ejemplo a todas las marcas establecidas en el país para que no vuelvan a considerar al consumidor mexicano como un consumidor ignorante al que se le puede vender cualquier cosa. Y también, si el mercado no les permite introducir productos competitivos por cuestiones de tipo de cambio, es mejor no tener cubierto algún segmento a vender vehículos incapaces de competir.

Au revoir Peugeot

Eclipse total... ¿del corazón?

¿Por qué traducen las canciones? ¿Qué no saben que cuando alguien escribe en cierto idioma busca que la rima y el verso tengan sentido en esa lengua?

Hay pocas cosas que odio tanto como las canciones cursis traducidas. Detesto las versiones de Brian Adams y de Bon Jovi en español. Si querían cantar en español hubieran escrito algo en ese idioma, o por lo menos conseguido a alguien que les escribiera algo nuevo, no traducir su apestosísimas rola que aparte pondrán una y otra vez en diversas estaciones de radio para que al final hasta existan versiones en pasito duranguense y música andina de rolas como Eclipse total del corazón… mai.

Es una muy mala idea tomar algo tal vez no tan bueno pero aceptable, y echarlo a perder de esa manera tratando de cambiarlo para que alguien más se sienta atraído. Si el concepto original iba dirigido a cierto público, el hecho de cambiarle algunas cosas no hará que sea un buen producto para otro segmento.

Algo parecido le pasa el nuevo Mitsubishi Eclipse. Para 2009 dicho automóvil sufrió un re-styling que la verdad no estoy seguro si le viene muy bien. Cambiaron la parrilla por una un poco más grande que no se ve del todo mal, el problema empieza con las nuevas fascias, los faldones laterales y el ridículo alerón trasero de tendedero que tiene.

El diseño anterior era un auto bastante moderno con un estilo atrevido pero bien logrado, basado completamente en la forma de una gota de agua. Cuando esa generación del Eclipse llegó al mercado gustó mucho gracias a su estética agresiva.

Lamentablemente no tuvo el éxito que la marca esperaba debido a su falta de potencia en comparación con la competencia, y más aun por como se veía. Uno esperaba que un coche que se viera así fuera igual de rápido que el Mach 5 pero lamentablemente nunca pasó. Los ejecutivos de Mitsubishi sabían que tenían que cambiar algo para aumentar las ventas y lo hicieron, solo que en lugar de cambiar lo que se necesitaba pareciera que entraron a la catafixia y escogieron la puerta equivocada.

En lugar de hacer mejoras a la parte mecánica decidieron cambiarle la estética para hacer que pareciera aun más rápido, esta vez no por medio de la aerodinámica, sino por medio de una estética que se asemeja a lo que usan los muchachos que arreglan sus coches para que sean más rápidos, vulgarmente llamados ricers cuando el auto en cuestión es japonés.

¿Por qué querría comprar un coche que parecer ricer pero que ni siquiera se mueve como uno? Por que la mecánica está intacta, sigue teniendo el mismo motor V6 de 3.8 con 263 caballos de fuerza el cual es muy bueno, en serio, pero no empuja lo suficiente en un coche como el Eclipse. Y para rematar es de tracción delantera por lo que todo el peso está en la punta del auto.

El comportamiento del coche también sigue siendo igual, con tendencia clara al subviraje aunque fácil de controlar, predecible y con muy poco body roll.

En el interior tampoco cambió nada, tiene los mismos plásticos de calidad aceptable y sigue siendo estéticamente plano. La verdad no tiene como que gran chiste, creo que es demasiado gris.

La verdad el Eclipse era un coche que fallaba en algunos departamentos los cuales uno esperaba corrigieran con el nuevo facelift, pero parece que lo único que les importó fue que pareciera “más para chavos” o algo así.

Hay muy pocas cosas en las que gastaría 340 mil pesos, y un Eclipse que ni siquiera tiene entrada para iPod no es una de ellas.

Al final el Eclipse peca de morder más de lo que puede masticar. Probablemente si tuviera el motor del Evo con la tracción integral no sólo no me molestaría el alerón y el color amarillo con el que lo promocionan, seguramente pensaría que se ve bien.

Este coche es Eclispe Total del Amor por Yuridia cuando podría ser Total Eclipse of the Herat de Bonnie Tyler, ninguna de las dos es una super canción, pero por lo menos la original se ha vendido a lo bestia por muchísimos años.

Maxima con ganas, sin resultados.

Esto sucedió hace un año: Máxima Decepción (gracias, Emperador).

Nissan sigue luchando por parecerse a Infiniti, pero todavía no lo logra. En México, dicha marca nipona de lujo desapareció hace ya varios años y estuvo a punto de regresar en 2008. Pero los conflictos económicos globales lo impidieron.

Lo que no ha cambiado: la Selección mexicana de futbol, las películas de Shyamalan, las series de J.J Abrams y Bruckheimer y la paridad del peso, siguen siendo decepcionantes.

¿El nuevo Máxima?, sí y no. En cuanto a diseño exterior, ha dado un paso agigantado, dicho diseño fue un proyecto estadounidense, del Centro de Diseño Nissan en California, y se nota. Es un auto enorme, roza los cinco metros de longitud, los dos de ancho y se siente aun más grande que un Mercedes Benz S500 o un BMW 750 Li, ya que estos dos ocultan sus dimensiones con un manejo ágil y balanceado. El sedán japonés es un vehículo de 1,650 kilogramos y tracción delantera. Saquen sus conclusiones.

Los datos: En México existen dos versiones con mínimas diferencias, Tracking y Sport ($441,200 y $460,000 pesos, respectivamente). Ambos cuentan con motor VQ35 V-6, 3.5 litros, 290 hp y 260 libras-pie de torque. Lo que los diferencía, son detalles pequeños: asientos deportivos, acabados interiores, volante de piel "prémium" y demás banalidades.

Lo primero que noté: El espacio, ufffff, metros cúbicos por todos lados, hombros, altura, piernas, cajuela, todo es amplio, más bien, enorme. La comodidad de los asientos y del auto en marcha. Bien, para eso está pensado.

Lo que cumplió mis expectativas: La potencia, el consumo (mis expectativas no eran tan altas), los cambios en el volante, fidelidad del equipo de sonido, el hecho de que (haciendo referencia al Emperador, una vez más) sea el "buque insignia", comparado, sólo, con otros modelos Nissan.

La larga lista de lo que esperaba encontrar, y después de abrir cada compartimento, presionar cada botón y navegar la computadora de viaje no encontré: (A aguantar la respiración) Sensor de reversa, conexión Bluetooth, entrada USB, espejos plegables automáticos, alumbrado en curva, encendido remoto, navegación GPS, luces de día, y un tablero más llamativo. Por esto no me refiero a botones difíciles de encontrar, pero o colocan más "juguetitos" o integran un sistema para controlar todos los que si tienen.

Lo compro por que: no llama la atención estúpidamente, debe de ser increíble para viajar, ¿quién dijo baches? con todo y los rines de 19 pulgadas, es suave y responde bien en las curvas, lejos de ser un deportivo, sí es de los mejores sedanes de lujo estilo americano que se puede comprar en pesos (que quede claro que esto excluye al Passat y los demás de las marcas europeas).

Odié: la caja CVT, comibinada con la altitud de la ciudad de México. Nota a todos los que utilizan este tipo de cajas: No vivimos en las planicies de el norte de este continente, al tener una geografía tan variada, la "super" CVT sólo logra hacer que el peso del Maxima se asemeje al de un SUV muy grande, anulando por completo su propósito de torque continuo y disminución en el consumo. El interior, a-bu-rri-do. Que sea un vehículo totalmente aspiracional.

Conclusión: Si existiera una escala del 1 al 10, el Maxima 1992, era un 9, el 1997, un 7, el 2002, un 6, el 2007 un 4 y el 2009, un 6. ¿Recuerdan el HUD (heads-up display) del primer Maxima qué llegó a este país? Esos son los gadgets que Nissan debería haber mantenido en su sedán superior. Lástima. Mucho dinero, poco valor, muy bonito diseño, decepcionante interior. Queremos más Infiniti y menos Nissan, tratándose de un modelo así.

Además: No crean que el nuevo 370Z es la salvación de Nissan (por imagen, no volumen de ventas), también deja mucho que desear, pronto, estará por aquí.