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¿Para qué $%&&/($ trajeron el Safrane?


Ya lo había comentado con el 207 Compact. Que manía de las marcas por tratar de tener al menos un modelo en cada segmento del mercado. Y el Safrane es el mejor, ¿peor?, ejemplo de esto. En el segmento de los sedanes medianos, Renault venía compitiendo con relativo éxito con el Laguna. Aunque su carrocería híbrida entre sedán y hatchback generaba las mas diversas reacciones, era en general un muy buen vehículo, con excelentes acabados, espacioso, cómodo y con algunos elementos de confort y tecnología ausentes en todos los demás competidores del segmento. Mecánicamente, aunque no era muy potente, era delicioso manejarlo, sin queja en general.

Con el aumento en la cotización del Euro, la importación de este vehículo se volvió prohibitiva para Renault de México. ¡Y oooooohhhhh!, ¿cómo iban a quedarse sin representante en el segmento de los sedanes medianos? ¿Cómo dejar de ser una amenaza terrible para Accord, Altima, Malibú y demás mortales americanos y japoneses? Ante tremenda mancha al honor Galo, la empresa volteó a ver a su socio coreano, Samsung, y encontró lo que sería el nuevo referente en el segmento: ¡El Safrane!

De entrada, quitando los faros y la parrilla, pues feo , feo, no es. Incluso la parte trasera es bastante agraciada. Por dentro los asientos son muy comodos y los plásticos se ven de buena calidad. Peeeeeeero, mientras todos los demás competidores con motor V6 sobrepasan los 220 caballos de potencia, Renault sale con la batea de babas de traer un poderoso 6 cilindros, de 2.3 litros y 170 HP. Son chingaderas. Es la misma potencia que obtienen con el 4 cilindros de 2.5 litros del Koleos. Que alguien me explique cómo lograron hacer un 6 cilindros de 2.3 ridículos litros. No tiene pistones, deben de ser cotonetes, Q-tip con cabeza de metal. Moverse en las calles de Las Lomas o Huxquilucan es una verdadera proeza, sobre todo si te toca detenerte en la punta de alguna empinada subida. Es mas fácil salir de esa situación en un Vocho con baja compresión que con este sedán. Y aunque en precio es bastante mas económico que el resto de los competidores, eso no justifica querer competir con ese motor.

Si tan buen papel están haciendo con Koleos, ¿por qué echarlo a perder con este matalote? Al igual que con el Euro Clio, creo que pronto veremos la salida del mercado mexicano de este taxi de hotel en Seúl, pero que aquí nos quisieron vender como un elegante y ágil (así dice la página web de Renault) sedán mediano.

¿Que les pasa a las marcas francesas en México? Aún cuando al menos Renault tiene el apoyo de Nissan, creo que pronto, junto con Peugeot, se estarán preguntando ¿Y ahora, quién podrá defendernos?

Letras que Imprezionan


Cuando éramos niños, cualquier cosa nos divertía. Bastaba con tener a la mano una piedra y una cuerda, un par de canicas o una ramita de madera y un árbol grande para echar a volar la imaginación.
Dos décadas después, la capacidad de asombro se ha ido perdiendo, tristemente. Nuestros juguetes han evolucionado, se han vuelto más caros -obviamente- y sobre todo, con tanto derroche tecnológico que nos
rodea, más entretenidos. Si no tiene al
menos 35 botones, no nos interesa. Si no es touch-screen o Wi-Fi, lo más seguro es que sea del siglo pasado, y lo menospreciamos por eso.
A veces quisiera pasar el tiempo libre imaginando extraterrestres, bestias y héroes. Estar entretenido en todo momento con sólo exigirle al hámster que corra en su ruedita. Pero no es así. Quiero los botones, quiero luces, música en 5.1 canales -mínimo-, algo de que platicar, algo que presumir, no importando si los demás lo aprecian tanto como yo. Eso es, el Impreza WRX sedán de Subaru, el mejor juguete que mi dinero puede comprar, para presumier que yo, sí se de coches, aunque muchos lo vean como "feo" o "naco", estoy seguro que a 2,300 metros sobre el nivel del mar, es más rápido que el 80% del resto del parque vehícular y no sólo eso, también es más seguro, más divertido y más fácil de manejar. Quiero hablar mucho de él. Así, con todo y el título mal escrito, en honor de un gran auto.
En México existen apenas 11 concesionarios de la marca a la cual representan las Pléyades. El vehículo que más he visto circulando es el SUV Tribeca, y el que menos es justo del que trataré de convencer al mundo, que debería de ser el más vendido, no sólo de la marca, también de los compactos de alto rendimiento.
Como dice el gran Jerry Seinfeld acerca de los analgésicos: "Ok, ok, so take enough substance
so it would kill me, bring it down a notch and sell me the drugs!"
. Y así nacieron las aspirinas y semejantes "Extra strength". Eso es lo que este WRX es, en comparación del STI -el famosísimo y deseadísimo "auto de rallies" para la calle, responsable de casi toda la fama de la marca mundialmente.
Ciertos nerds en Japón, trabajando arduamente frente a sus computadoras, exprimiendo cada byte de su software de diseño, lograron, primero, un look único. No es amigable a los ojos, no es una obra de arte como los italianos o cuenta con simetría perfecta como los alemanes. No, este WRX -con todo y su tercer volumen- está pensado en los que casi fuimos, son, o quieren ser tuners. El frente es totalmente agresivo, advirtiéndole al conductor de adelante que en cualquier momento, el auto es capaz de lograr el rebase, por las buenas, o por las malas. ¿Cómo? con un motor bóxer de 265 caballos de fuerza (que se sienten como 300), con una caja manual de cinco velocidades, con la ayuda del sistema Symmetrical All Wheel Drive y un turbocargador del tamaño de un Mini -repercute con un turbo-lag eterno, pero esa, es otra historia. Lo que le falta, es pura mercadotecnia, ya que si tuviera caja manual de seis velocidades, los ajustes manuales de diferenciales y torque y un poco más de caballos, el STI perdería todo sentido. Digamos que no es un auto para el WRC, pero sí para una categoría abajo, ya que igualmente cuenta con distribución variable de torque, pero los botones sport, sharp y plus, son uno mismo, y se llama: pedal del acelerador.
No podemos olvidar que es un sedán cuatro puertas, algunos dirán que pierde estilo, pero tampoco podemos olvidar que la anterior generación del Impreza WRX STI también existió con esta misma configuración, o que su némesis, el Evo X de Mitsubishi, primero se diseñó como un sedán y años después nació el hatchback (sportback, según Mitsu).
Entonces, gente, por favor, no más GTI's, no más GLI's, definitivamente no más SRT's, ni FR's ni Cupras. Entiendan bien, el WRX es superior en todos los sentidos: desempeño, seguridad, comodidad de marcha, espacio interior, tecnología y si les interesa, hasta consumos.
La primera vez que lo manejé pude sentir un gran potencial. Cuando lo pude probar a fondo, me di cuenta que en este mercado tiene dos rivales: el Audi S3 y el BMW 135. Así. No hay más. Ahora vienen los números: Subaru WRX sedán, US$33,500, Audi S3, US$44,800 y BMW 135 coupé, US$46,900. En resumen: pago poco más que por un Bora GLI, obtengo el mismo equipamiento (aunque cabe decir que el interior de los Impreza no es igual de atractivo), más confiabilidad -es en este apartado donde la marca no se ha posicionado con todo su potencial en México-, y el desempeño, pffff, basta decir que son 65 hp más, con tracción integral permanente.
Los demás autos sin turbo, no tienen oportunidad alguna.
Como no es un auto perfecto, hablemos de sus flaquezas. La silueta es muy parecida a la de un Corolla, eso no puede ser bueno en ningún idioma.
Ya había mencionado el interior, si bien los materiales son de buena calidad y el ensamble también lo es, le falta emocionar. No cuenta con ningun plus en cuanto a imagen: le falta xenón en los faros, LED's en las calaveras y demás artilugios que dicen "Siglo XXI" a simple vista.
Pero basta acomodarse en los asientos de cubo con las siglas WRX bordadas para olvidar casi todos esos detalles, casi todo el tiempo. No, en realidad no, pero ya acomodados y superadas las 3,500 rpm, el mundo cambia de color, y los sentidos se agudizan con el soplido del turbo proveniente del 2.5 litros.
Si yo pudiera, traería una manta que diría: "Compren vehículos Subaru" todo el día. Son de esos juguetes menospreciados porque los botones y las cajitas no son tan llamativas como otras. Pero sabemos que detrás de esa imagen "a medias" atractiva se encuentran vehículos para todos los gustos, para todas las necesidades, con gran adherencia al piso y a nuestras emociones.

Domo
arigato, Subaru.

¿207? Compact


Existe una extraña inclinación por las marcas establecidas en México para tener cubiertos todos los segmentos del mercado automotríz con uno o más modelos, aún cuando éstos no sean realmente competitivos.
Ejemplos de esto hay varias muestras, pero creo que la más representativa, por el daño casi mortal que le está causando a Peugeot en México, es el 207 Compact.
El costo de importar un vehículo de manera competitiva desde Europa se vuelve casi prohibitivo debido a la actual cotización del Euro frente al peso. Ante esto, lo mejor que se le pudo ocurrir a Peugeot de México para cubrir el segmento de subcompactos, en el que tanto éxito tuvo con el 206, fué traer de Sudamérica este mismo modelo, con maquillaje de 207 y todas las linduras que ya hacían del 206 un vehículo obsoleto y francamente malo.
No es, ni de lejos, un 207, ¿¿¿¿¿como se atrevieron a llamarle así?????. ¿¿¿¿Y el precio????. Tampoco es lo suficientemente barato, para justificar el no traer el verdadero 207 por el precio del Euro. En la página de Peugeot de México, aparece un precio de $184,000 en pago de contado para un 207 turbo, importado de Francia, mientras que el precio de lista del 207 Compact Sedán, argentino, en su versión Feline es de $194,900. Si un 207 turbo puede ser mas barato que un 207 Compac, aunque sea su versión más equipada, surge la pregunta, ¿Cuál es la justificación de Peugeot para no traer el 207 francés en todas sus versiones?
En los 90´s, cuando Peugeot introduce en el mercado mexicano el 206, fue un éxito inmediato por la relación equipamiento-precio que ningún otro subcompacto de entonces ofrecía. Con los años, la evolución del 206 se vio disminuida ante la competencia al no contar con un servicio de post-venta de calidad: las agencias en México no contaban con stock de refacciones, obligando a los propietarios a esperar hasta 3 meses para un servicio completo del vehículo. Las quejas por fallas mecánicas, especialmente los frenos y la bomba de gasolina, fueron en aumento. Aun cuando se corrigió el problema de las refacciones con un almacén que garantiza la entrega de cualquier refacción en un máximo de 24 horas, el paso de los años y la aparición de otros modelos subcompactos con excelente relación valor-precio hicieron que el 206 dejará de ser opción en este, el segmento de mayor volumen en México.
La solución lógica a esta baja en ventas era el cambio generacional de 206 a 207. Pero Peugeot decidió ir contra la lógica y creyendo que al consumidor mexicano se le pueden vender espejitos decidió disfrazar al 206 con el frente del 207 y venderlo como un automóvil nuevo. Fuera de algunas mejoras en la gestión del motor y en el ajuste de las suspensiones, además de los cambios estéticos comentados, es un 206. La misma gata, leona en este caso, pero revolcada.
Esta versión sedán “Feline”, con cambio automático, no es lenta. ¡¡¡¡¡Es una Tortuga¡¡¡¡¡. Aún con el botón sport, es increíble el trabajo que le cuesta a este conjunto motor-transmisión mover decentemente al auto. Este esfuerzo se ve reflejado en un consumo de combustible de sedán mediano de 6 cilindros.
Rodando por encima de 110 Km/Hr. el vehículo comienza a perder adherencia en el eje delantero, dando la sensación de no obedecer a las órdenes del volante. En frenadas mas o menos fuertes, es muy fácil perder la trayectoria.
Un ejecutivo de Peugeot de México me comentó alguna vez que este vehículo sería la línea de salvación de la cual se sostendría la compañía para mantenerse en el país y de ahí generar un fortalecimiento general de la marca. Al contrario de esto, creo que el Peugeot 207 Compact es la puntilla en el camino de salida de la marca en México.
Ojalá esto sirva de ejemplo a todas las marcas establecidas en el país para que no vuelvan a considerar al consumidor mexicano como un consumidor ignorante al que se le puede vender cualquier cosa. Y también, si el mercado no les permite introducir productos competitivos por cuestiones de tipo de cambio, es mejor no tener cubierto algún segmento a vender vehículos incapaces de competir.

Au revoir Peugeot

Maxima con ganas, sin resultados.

Esto sucedió hace un año: Máxima Decepción (gracias, Emperador).

Nissan sigue luchando por parecerse a Infiniti, pero todavía no lo logra. En México, dicha marca nipona de lujo desapareció hace ya varios años y estuvo a punto de regresar en 2008. Pero los conflictos económicos globales lo impidieron.

Lo que no ha cambiado: la Selección mexicana de futbol, las películas de Shyamalan, las series de J.J Abrams y Bruckheimer y la paridad del peso, siguen siendo decepcionantes.

¿El nuevo Máxima?, sí y no. En cuanto a diseño exterior, ha dado un paso agigantado, dicho diseño fue un proyecto estadounidense, del Centro de Diseño Nissan en California, y se nota. Es un auto enorme, roza los cinco metros de longitud, los dos de ancho y se siente aun más grande que un Mercedes Benz S500 o un BMW 750 Li, ya que estos dos ocultan sus dimensiones con un manejo ágil y balanceado. El sedán japonés es un vehículo de 1,650 kilogramos y tracción delantera. Saquen sus conclusiones.

Los datos: En México existen dos versiones con mínimas diferencias, Tracking y Sport ($441,200 y $460,000 pesos, respectivamente). Ambos cuentan con motor VQ35 V-6, 3.5 litros, 290 hp y 260 libras-pie de torque. Lo que los diferencía, son detalles pequeños: asientos deportivos, acabados interiores, volante de piel "prémium" y demás banalidades.

Lo primero que noté: El espacio, ufffff, metros cúbicos por todos lados, hombros, altura, piernas, cajuela, todo es amplio, más bien, enorme. La comodidad de los asientos y del auto en marcha. Bien, para eso está pensado.

Lo que cumplió mis expectativas: La potencia, el consumo (mis expectativas no eran tan altas), los cambios en el volante, fidelidad del equipo de sonido, el hecho de que (haciendo referencia al Emperador, una vez más) sea el "buque insignia", comparado, sólo, con otros modelos Nissan.

La larga lista de lo que esperaba encontrar, y después de abrir cada compartimento, presionar cada botón y navegar la computadora de viaje no encontré: (A aguantar la respiración) Sensor de reversa, conexión Bluetooth, entrada USB, espejos plegables automáticos, alumbrado en curva, encendido remoto, navegación GPS, luces de día, y un tablero más llamativo. Por esto no me refiero a botones difíciles de encontrar, pero o colocan más "juguetitos" o integran un sistema para controlar todos los que si tienen.

Lo compro por que: no llama la atención estúpidamente, debe de ser increíble para viajar, ¿quién dijo baches? con todo y los rines de 19 pulgadas, es suave y responde bien en las curvas, lejos de ser un deportivo, sí es de los mejores sedanes de lujo estilo americano que se puede comprar en pesos (que quede claro que esto excluye al Passat y los demás de las marcas europeas).

Odié: la caja CVT, comibinada con la altitud de la ciudad de México. Nota a todos los que utilizan este tipo de cajas: No vivimos en las planicies de el norte de este continente, al tener una geografía tan variada, la "super" CVT sólo logra hacer que el peso del Maxima se asemeje al de un SUV muy grande, anulando por completo su propósito de torque continuo y disminución en el consumo. El interior, a-bu-rri-do. Que sea un vehículo totalmente aspiracional.

Conclusión: Si existiera una escala del 1 al 10, el Maxima 1992, era un 9, el 1997, un 7, el 2002, un 6, el 2007 un 4 y el 2009, un 6. ¿Recuerdan el HUD (heads-up display) del primer Maxima qué llegó a este país? Esos son los gadgets que Nissan debería haber mantenido en su sedán superior. Lástima. Mucho dinero, poco valor, muy bonito diseño, decepcionante interior. Queremos más Infiniti y menos Nissan, tratándose de un modelo así.

Además: No crean que el nuevo 370Z es la salvación de Nissan (por imagen, no volumen de ventas), también deja mucho que desear, pronto, estará por aquí.